Cuando el rojo pierde su soberbia y se instala en las redondeces de una cacerola, la abuela, tu abuela se cuela en tu memoria y es como si volviera - Paco....., a merendar. Y mientras Paco se toma su vaso de leche con galletas migás (Hojaldradas Cuétara, de las que ya apenas hay), a la vez que sopla hacia arriba su arremolinado flequillo, todo él se preña de un sabio aroma con matices de laurel, aceite, ajo... La sabiduría hecha olor. Paco, moja una a una sus galletas al compás del ti, ti, ti....de la espumadera vigorosa que en la batalla de esa cacerola, intenta robarle al tomate su soberbia. Lástima que Picasso las vea azul. Antonia, al otro lado de la pared.
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