A Francisco
Me crucé contigo un buen día en el camino de la vida ¿De la vida o del “Pensatorio”? Es igual, que en vida hemos convertido ese recinto quienes hemos transitado por él. Pasé yo. Ahora te toca a ti pasar, y sólo quiero desearte que sigas caminando porque llegar al destino no es lo que importa, sino apurar sorbo a sorbo el trayecto y la huella que se deja al pasar. La tuya para mí fue honda, créeme.
Que tu camino en futuro sea largo, rico en experiencias y conocimientos y carente de fichas, presupuestos y reuniones de equipo, los Lestrigones y Cíclopes que acechan en el CEP. Nunca mires atrás (te lo dice la voz de la experiencia). Hacia adelante brilla el horizonte y las promesas por venir.
Me gustaría compartir contigo la despedida, pero, ya sabes, otras son las normas de la Casa.
No obstante, como símbolo de mis mejores deseos hacia ti, te envío esta poesía de Cavafis, mi poeta neoheleno preferido. Se la suelo dedicar a mis amigos que cambian de estación en el viaje. Se titula ITACA, puedes leerlo clicando aquí


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